LA ANSIEDAD Y LA DEPRESIÓN EN NUESTRA VIDA DIARIA

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“Un discípulo le preguntó a su maestro: ¿A dónde vamos maestro?- éste le miro a los ojos fijamente y con voz de calmada le respondió: ya estamos aquí.” Este pequeño dialogo nos hace referencia que estamos preocupados por el futuro que genera en muchas ocasiones una ansiedad patológica, o estamos pensando mucho en el pasado  sumergiéndonos en una depresión constante y dejamos de ser nosotros mismo, inhibiendo nuestra espontaneidad en las cosas que hacemos.

Cuantas veces llegamos a nuestros domicilios, cansados de las cosas que nos pasaron durante el día. Nos damos cuenta que no vimos la luna, o no nos percatamos si salió llena, o cuarta menguante, vivimos como encapsulados en los deberes.

En el Perú, 1.700.000 personas presentan síntomas depresivos y el 58% de peruanos sufren de estrés.  Una de cada 20 personas mayores de 15 años se deprime cada año. Los casos son altos y existe un déficit de profesionales de salud mental, pero de nada sirve duplicar el número de especialistas si los pacientes callan sus problemas.

En nuestra vida cotidiana tanto la depresión como la ansiedad, son ocasionadas por problemas laborales y económicos, exámenes, discusiones con nuestra pareja o familia, aumento de precios, disminución de sueldos, falta de trabajo, etcétera, lo que nos demanda un gran esfuerzo de adaptación, generando además conflictos con nuestros allegados y con nosotros mismos, incluyendo un gran desgaste de nuestro organismo.

Estos ocasionaran síntomas como taquicardias, mareos, temblores musculares, dificultad para respirar, sudoración, dolor abdominal, punzadas y cansancio o falta de concentración, inseguridad, obsesión, irritabilidad, agobio y tristeza.  Es por eso que necesitamos ir con regularidad a los especialistas para mejorar con nosotros mismos, y este se verá reflejado en las relaciones interpersonales

Hace unos años las personas vivían arraigadas desde los mitos de que “solo las personas locas asisten a un psicólogo”, pero con el transcurrir de los años incrementa la demanda de dificultades que nos impiden seguir avanzando con nuestra vida, y nos damos cuenta que el especialista nos ofrece mucha ayuda para poder reconocer nuestros repertorios, y abastecernos de recursos internos para poder enfrentar los distintos problemas que nos aquejan día a día.

LA ANSIEDAD Y LA DEPRESIÓN EN NUESTRA VIDA DIARIA

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